Qué podemos dejar aquí sino palabras, palabras para creer, para pensar, para amar, para desaznarse, para imaginar, para resisitr...
Mundo maravilloso el de las palabras, palabras habladas o palabras silenciadas, todas generan algo, nada es igual a partir de que lo nombro, mis palabras le dan existencia a mi realidad, crean mi mundo, una palabra me construye o me destuye... las palabras nos arrancan de las tinieblas. Un amigo, Sergio Toniuti apela a un texto de Lorenz que dice "el batir de las alas de una mariposa en china puede producir un tormenta en Los Ángeles" para reflejar la idea de que una palabra bien dicha puede cambiar una mente.
También leí por ahí un texto de Washington Delgado, el las compara con el viento..."El viento de las palabras viene de aquí y de allá, sopla interminablemente, de día o de noche, por todo el mundo. Casi no se nota sobre la superficie de la tierra, no mueve las hojas de los árboles, no dobla los juncos a la orilla del río, no arrastra briznas de hierba no riza las aguas de los grandes lagos. El viento de las palabras sopla por los resquicios del alma y nos derriba o nos levanta o nos conmueve, por un momento o sin cesar. A veces es la vida, a veces es la muerte, el viento de las palabras. Un día moriremos, nuestro nombre volará por aquí y por allá, antes de esfumarse para siempre. Estamos hechos del aire de las palabras y, cuando la palabra se va, no somos nada".
Debuto entonces hablando ellas a través de un texto de Rodari que expresa el significado que tienen ellas para mí...
"Una piedra arrojada a un estanque provoca ondas concéntricas que se expanden sobre su superficie, afectando su movimiento, a distancias variadas, con diversos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la canoa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como llamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en relación entre sí. Otros movimientos invisibles se propagan hacia el fondo, en todas direcciones, mientras la piedra se precipita removiendo algas, asustando peces, causando siempre nuevas agitaciones moleculares. Cuando toca fondo, agita el lodo, golpea los objetos que yacían olvidados, algunos de los cuales son desenterrados, otros a su vez son tapados por la arena. Innumerables acontecimientos, o miniacontecimientos, se suceden en un tiempo brevísimo.Quizás ni aún teniendo el tiempo y las ganas necesarios sería posible registrarlos, sin omisión, en su totalidad.Igualmente una palabra, lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, complicándolo el hecho de que la misma mente no asiste pasiva a la representación, sino que interviene continuamente para aceptar y rechazar, ligar y censurar, construir y destruir."
Gracias Gilberto por tu invitación! un honor...
sábado, 2 de junio de 2007
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4 comentarios:
es un honor para mí que aquí haya lugar donde quieran quedarse tus palabras, y lanzarse al mar desde aquí, este lugar que queremos hacer nuestro
además de todo, que bonito perfil; gustamos de muchas cosas de la vida que no son muy diferentes. Ojalá que algún día nos podamos tomar algún buen vino y algunos mates que no sean virtuales.
parece qeu pocos andamos rondando la orilla del muelle, y las ondas tardan en llegar a otras orillas; la mar es grande... hay quien dice que infinita; yo no lo se de cierto...
besos
Tengo suerte porque esta botella llegó hoy a mi playa de Riazor en La Coruña, en este noroeste atlántico de Galicia, de España...Ciertamente aquí se encuentran muchas botellas que llegan desde América.
Palabras que con ilusión, con esperanza, o con desesperación quizás en otros tiempos, alguien introduce en un espacio de cristal y tapona firmemente para que resistan la adversidad y dimensión del oceano...
Bellas las palabras que han llegado hasta mi orilla...Voy a imprimirlas y guardarlas en mi libro de lectura actual. Las leeré una y otra vez pensando en quien las escribió y en quien les facilitó un soporte (botella virtual) para que llegaran hasta mí.
Gracias a los dos.
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